Economías de plataforma: debate, problemas y respuesta colectiva

Por Francisco Favieri

Los trabajos que se despliegan por intermedio de plataformas digitales integran lo que denominamos “economía de plataformas”; desde aquí, y durante toda la década de los años 2000, estas plataformas generaron y brindaron un sinnúmero de oportunidades de negocio facilitando la prestación de algunos servicios vinculados a diferentes sectores de la economía. Estos servicios por internet se popularizaron cada vez más con el nacimiento de las redes sociales y los teléfonos inteligentes, permitiendo el acceso a este tipo de servicios de forma más fácil y rápida.

Las plataformas permiten la vinculación entre los consumidores y el servicio (trabajo) que puedan ofrecer las personas que se integran a ella. De Stefano (2016) identifica dos tipos: Las plataformas de trabajo colaborativo (crowdwork) donde las actividades pueden realizarse desde cualquier lugar vía internet, habitual en trabajos en la web. Las otras plataformas de trabajo a pedido (work-on-demand) se refieren a actividades locales, físicas, donde las más comunes se encuentran en transporte, entrega de productos, servicios a domicilio, entre otras.

Las plataformas de trabajo a pedido, perfeccionan las formas de vincular y ofrecer un servicio (que en la mayoría de los casos existe y se puede acceder por otros medios), pero construye una experiencia “innovadora” para los consumidores: acceso a gran cantidad de opciones de compra/servicios, facilidades para ejecutar transacciones, descuentos, cancelaciones, control de procesos (avances en la realización de la labor, evaluación de desempeño). Por otro lado, los trabajadores que se asocian a estas plataformas deben cumplir algunos aspectos para ofrecer un “servicio” de calidad y conforme a las expectativas que dice cubrir la plataforma, deben aceptar una serie de normativas y protocolos de organización (procedimientos frente a problemas en el envío, transacciones, tiempos, herramientas a utilizar).

Parte del debate actual se encuentra en determinar qué figura ocupa en la legislación actual un trabajador de plataformas. Si es un trabajador independiente o en relación de dependencia. En Argentina, por ejemplo, existen según un estudio publicado en 2019 (ver) 9 plataformas digitales que se clasifican como “prestadoras de servicios de informática” ubicándose en los sectores de transporte de pasajeros, servicios de maestranza, alojamiento temporal, mensajería y cadetería, comercio minorista y servicio de consultoría informática.

Los resultados de encuestas realizadas por esa investigación, destaca que la mayoría de los trabajadores son jóvenes, en su mayoría varones, asociados a las plataformas bajo la figura de monotributistas, donde el 45,5% dijo que no realizaba aportes jubilatorios y el 57,7% manifestó que no tenían obra social. En algunas de las plataformas bajo demanda, la figura de “trabajador” es reemplazada por la de “usuario-proveedor” y como tal se asocia libremente a la plataforma decidiendo horarios, eligiendo pedidos y formas de desplazarse, pero por otra parte, la dependencia técnica y económica hacia la intermediación de la plataforma digital hace difícil suponer que es un trabajador autónomo e independiente en términos estrictamente legales.

La plataforma diseña un sistema de evaluación y gestión de pedidos sobre los que el trabajador no tiene posibilidad de opinar o modificar, es sólo cumpliendo con los términos de uso de la plataforma que puede lograr ingresos, no puede decidir de un día para el otro un cambio “política de servicio”, a pesar de elegir “el tiempo de trabajo”, en algunas plataformas se dividen las horas por turnos, siendo mejor beneficiados aquellos trabajadores que mejores calificaciones tienen (más continuidad, más pedidos entregados, mayor movimiento), estos y otros detalles, hacen que este trabajo se encuentren situaciones de precariedad.

Algunas expresiones colectivas, organizadas en sindicatos a nivel mundial y nacional, no están en contra de “la economía de plataformas”. Las aplicaciones funcionan, es un servicio con demanda, pero esto no tiene que ser a cualquier costo. Solo por nombrar algunos reclamos, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) pide salario mínimo, protección contra despido, de datos, de salud y seguridad, derecho a organizarse y negociar convenios de trabajo, definición de responsabilidad de las calificaciones y reputación, entre otras (ver informe).

En Argentina, algunos gremios de diversos sectores (bancarios, mensajería, comercio, entre otros) se preocuparon por representar a este colectivo y también durante 2018 surgió el primer sindicato en Latinoamérica de trabajadores de plataforma, la Asociación de Personal de Plataformas (APP). En su comunicación fundacional destacaron:  

“(…) estas empresas deciden las tarifas, las comisiones y nos obligan a tributar por las operaciones comerciales por las que ellos son responsables. Trabajamos sin seguro de riesgos, sin salario fijo (…) queremos seguir trabajando. No nos queremos ir (…) si este es el futuro de la economía, vamos a tener que construir los sindicatos del futuro” (ver)

Las situaciones de precariedad asociadas a las expresiones actuales en los trabajos de plataforma no deben sorprender, ya que en otras actividades “más tradicionales” pueden encontrarse valores similares de informalidad (no- registro, falsos autónomos), de ausencia de derechos laborales y no aporte jubilatorio. En cualquier caso, la precariedad impacta de forma más intensa sobre las juventudes quienes son las personas que más dificultades tienen para ingresar y permanecer en el mercado de trabajo. Los trabajos de las economías de plataforma representan en muchos casos, una oportunidad “rápida” para vincularse a un empleo y generar ingresos y por ello es urgente el debate sobre la calidad del empleo.  

El 2 de Agosto estuvimos en Magazine del Viernes (Canal XAMA), hablando sobre estos temas en Argentina y San Juan. Agradecemos la invitación de Fabián Rojas, Gastón Alcayaga y todo el equipo de producción. Aquí la entrevista:

Bibliografía:

Madariaga J, Buenadicha, C., Molina E y Ernst C. (2019) Economía de plataformas y empleo ¿Cómo es trabajar para una app en Argentina?. CIPPEC-BID-OIT Buenos Aires. Recuperado de: https://www.cippec.org/wp-content/uploads/2019/05/Como-es-trabajar-en-una-app-en-Argentina-CIPPEC-BID-LAB-OIT.pdf

CAME (2018) Las economías de plataforma. Informe. Recuperado de: https://www.cac.com.ar/data/documentos/29_Econom%C3%ADas%20de%20Plataforma.pdf

OIT (2018) La calidad del trabajo en la economía de plataformas. Nota informativa. Comsión Mundial sobre el Futuro del Trabajo. Recuperado de: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—cabinet/documents/publication/wcms_618370.pdf

Voss, E y Riede, H (2018) Digitalización y participación de los trabajadores: la opinión de los sindicatos, los trabajadores de empresa y los trabajadores de plataformas digitales de Europa. Informe para la CES. Confederación Europea de Sindicatos (CES). Recuperado de: https://www.etuc.org/sites/default/files/publication/file/2018-09/Voss%20Report%20ES1.pdf

De Stefano, V (2016) The rise of the “just-in-time workforce”: On-demand work, crowdwork and labour protection in the “gig-economy”, Conditions of Work and Employment Series No. 71 (Ginebra, OIT)

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